
Caminante
- Caminante, ¿adónde vas y quién eres?
- No lo sé, voy hasta el fin del mundo,
siempre voy caminando sin rumbo.
- Caminante, ¿de dónde vienes?
- No lo sé, vengo de allá, donde todo muere.
No tengo a nadie que me espere,
ni nadie que me llore,
ni nadie que me dé calor,
ni nadie que me regale
un poquito de su amor.
Soy aquél que nació
sin un noble apellido,
con una vida de escasez,
y una pinta de tullido
y no tengo futuro ni vejez;
soy aquél que vive en el olvido;
soy aquél que nació
por la sociedad, discriminado
y por el cruel destino, humillado.
Soy aquél que durmió
sobre las piedras del río,
soy aquél que amaneció
bajo los puentes del estío.
Soy el hermano de aquel niño,
que suplica la leche y un abrigo,
y de aquellos niños ahorcados
sin conocer el mundo de los vivos;
soy hermano de aquéllos abandonados
en las calles y terrenos baldíos
y de los que duermen en los peldaños
de las ciudades de las casas de los vivos,
y de los que no tienen la mano de un amigo;
soy hermano de los desaparecidos
que duermen el fatal engaño
bajo seis pies de terrenal delirio.
Soy hermano en su martirio;
soy hermano de aquellos inocentes,
que tienen que doblegar su frente,
de aquéllos cruelmente torturados,
de aquéllos que quedaron encerrados
y encadenados por las cadenas del delirio,
de aquéllos que se fueron al exilio,
con sus almas marcadas por el olvido.
- Caminante, ¿por qué no vienes a mi nido?
- No lo creo, llegaré hasta el fin del mundo,
dejadme, que siempre voy sin rumbo,
que prefiero las piedras del camino.
- Caminante, ven que juntos lucharemos
por un pedazo de pan, y por tu amigo.
- No lo creo, solos, la crueldad no la venceremos
- Caminante, ¿dime en realidad quién eres?
Ven que juntos buscaremos todo lo que quieres.
- Soy hermano de su pobreza
y caminando voy sin un vestido,
abrazado a las alas de su nobleza
y con ellos sacio de las sobras el hambre,
y entre el fango y el perdido
sangro la lepra de los mendigos;
soy su fiel hermano amante
y soy hermano de su quebranto
que no es oído en el enjambre,
y gota a gota voy bebiendo su llanto
para saciar su sed y mitigar su dolor
y sueño entre la brisa y el desencanto;
soy el hermano que les da fuerza
para protegerlos del enemigo
que los subyuga con la ley del terror.
- Soy hermano de los vientos
y cuando me llegan sus lamentos
por el mundo vuelo herido,
y me pregunto ¿por qué he nacido?
Mas con ellos sufro el frío
de los corazones en el estío
y los arranco de sus infinitos gritos
y de las tormentas de los siglos.
Soy hermano de los leprosos
sin medicina y sin amigos
ya borrados por los siglos;
llevamos el odio de los necios
clavados en nuestro pecho;
soy el pensar de su cabeza;
soy hermano de su tristeza;
soy hermano de su silencio;
soy hermano de su soledad,
soy hermano de su llanto;
soy hermano de su espanto
y siempre vivimos al acecho
como indefensos animales
y con ellos descalzo corro
los caminos pedregosos,
y para escapar la violenta realidad
del mundo amargo de los zorros,
nos ocultamos por los matorrales.
Soy hermano de sus rezos,
y por todos aquellos presos
voy cantando con los ruiseñores;
soy hermano de todos los pobres
que buscan el amparo y el amor;
soy un caminante sin destino,
herido por las piedras del camino;
soy el que va sembrando una flor
en el mar de cada peregrino;
soy hermano de su canto;
soy el alma de sus cirios
que se van apagando
con las gotas del rocío.
Montclair, New Jersey
18 de octubre de 1980